jueves, 14 de enero de 2016

HEROES, DIOSES, Y HOMBRES ...

                                                                                                                                   
    HEROES, DIOSES, Y HOMBRES ...

Hace unos días, mi buen amigo José cadaveria, publico una breve pero aguda reflexión sugiriendo un modelo de iniciación para un Satanista. Esto me hizo reflexionar sobre conceptos como las iniciaciones, los caminos, la manera de abordar las practicas, la creencia, el entorno, y la manera en que se manifiestan todas ellas...
UN MÉTODO REAL AUNQUE QUIZAS ALGO EXTREMO DE INICIACIÓN SATÁNICA.  Por José Cadaveria
Muchos desean adentrarse en el satanismo y muchos de ellos exigen a gritos una iniciación que los haga satanistas… Pues bien hoy estaba meditando sobre este asunto y he llegado a la que creo será una respuesta satisfactoria para todos aquellos que ya son iniciados. 

Veamos el satanismo aboga por la independencia, y el potencial individual, o sea por la supervivencia de los más aptos. A semejanza de algunos maestros Yoguis e incluso del propio Jesucristo, te sugiero amigo aspirante: Que abandones todas tus comodidades, toma solo una mochila o maleta con algunas mudas de ropa limpia ,y el dinero justo para sobrevivir con él una semana, viaja a un país extranjero he intenta sobrevivir en el por tus propios medios, escala puestos hasta conseguir una fortuna o hasta llegar al estado de comodidad que tenías al principio.

Si logras realizar este trabajo de iniciación por tus propios medios usando para ello, tu inteligencia, tu astucia y por qué no decirlo tu fuerza habrás alcanzado tu meta eres un satanista de pleno derecho. Ya nadie te ha de dar lecciones sobre satanismo...””

A partir de aquí vamos a reflexionar sobre algunos aspectos. Dejaremos de lado el manido debate, que en otros círculos ocultos tiene lugar, a propósito de la auto-iniciación Vs la pertenencia a un grupo. En el LHP valoramos los resultados, no tanto así el método o la manera.

Nuestros tiempos, nuestra propia persona, nuestro entorno, todo lo que nos rodea, es muy distinto a como era en el caso de nuestros antepasados. Hablo de un tiempo en que el mar ignoto estaba poblado por monstruos, y los dioses eran una presencia viva en la tierra. Existían todavía lugares oscuros y desconocidos, tierras por descubrir, tan apenas podía aventurarse que había más allá de lo ya conocido. Gentes de pueblos bárbaros, de los que poco o nada se conocía, vivían más allá de las fronteras.


Ante la magnitud de lo desconocido, la imaginación del hombre intentaba llenar los vacíos de su diminuto cosmos...
 
Mucho es lo que ha cambiado, tristemente en lo que atañe a la forma de hacer las mismas cosas. Los mismos fantasmas que rondaban lo miedos del hombre de antaño, siguen ladrando en los patios de nuestras casas. Guerras, trafico de personas, hambrunas, explotación, miseria, desacuerdo y ansía de poder entre imperios y personas.

De un modo u otro, la manera de relacionarse de las gentes, tal y como el mundo esta conformado, es mediante relaciones de poder entre ellas. Somos de la opinión de que forma parte de nuestra naturaleza, algunos olvidan que fue mayor el tiempo que pasamos alrededor de una hoguera, que el que llevamos inmersos en nuestra brillante y muy reciente era tecnológica...

Esto ha dejado una impronta indeleble en el Alma de hombre. En nuestro cerebro, en nuestra química, el reptil, el Dragón, siempre esta presente.

Es por todo ello, que la naturaleza de los desafíos a los que la persona individual, sea brujo o no, se enfrenta hoy día, son muy diferentes en magnitud y en forma. Antaño en ocasiones se enfrentaba a los propios dioses, hoy día el mayor reto es el multi-paradigma imperante, y la forma de encajar nuestra vivencia en él.



Frecuentemente es difícil dedicarle el tiempo y la intensidad que desearíamos a la praxis de nuestra creencia, los tiempos actuales lo imposibilitan y la naturaleza de nuestras sociedades es muy distinta. A pesar de ello hemos de acercarnos lo más posible, esto incluye el recuperar la dimensión de los ritos iniciaticos y su trascendencia para nuestra parte humana más primigenia. Es más lo que hemos de aprender a canalizar que lo que hemos de erradicar.

Las personas tendemos a señalar como malo o pernicioso, a todo aquello que no entendemos de nosotros mismos o nos da miedo llegar a descubrir.

El método sugerido por el amigo cadaveria puede parecer extremo, o histriónicamente esperpentico en un primer momento, pero en realidad tiene mucha razón . Yo adivino la “intención tras el gesto “, puedo leer entre lineas. Precisamos de revulsivos, de fuertes trastornos, de cambios para crecer, de conocer nuestros limites...

 La experiencia de la guerra ha sido la más alta, la más noble para muchas sociedades. Nosotros no nos reconocemos ya en esos valores, pero venimos de ahí, no de sociedades pacifistas. Venimos de sociedades que glorificaban la guerra. Eso nos ha de volver más realistas y despojarnos de falsas ilusiones.

Alessandro Baricco, en una entrevista a propósito de su reinterpretación de la Ilíada.

Esto sigue siendo de rabiosa validez, cuando no la guerra, es toda aquella impresión, visceral y primitiva, que mueva algo en el más recóndito rincón del Alma del hombre.
Es por ello que no debemos menospreciar, por lo que supone, el alcance que a nivel iniciatico tienen ciertas experiencias para la psicología de la personas.


Antaño, las vidas de los hombres estaban sujetas a un mayor riesgo vital que actualmente, por lo menos en lo que atañe a nuestras acomodadas sociedades del “primer mundo “. Si unimos a eso la magnitud y el alcance que para dichas personas tenían sus creencias, y nos concedemos que gran parte de eso en cierta manera no ha cambiado en la parte más profunda de nuestra psique, entenderemos fácilmente muchas cosas.


No podemos esperar que algo cambie en nosotros si las experiencias de pactos, ritos iniciaticos, y otros muchos , que por su propia naturaleza precisan de fuerza y trascendencia, operen cambio alguno si adoptan formas laxas.

Son muchos los que, a la fuerza, emigran de sus países de origen buscando un nuevo horizonte en países extranjeros. Sin que medie por medio rito alguno, la experiencia de por si ya tiene el carácter inciatorio suficiente. Ya se han visto sometidos a una “muerte” y luchan por un nuevo renacimiento.

Todo el atrezzo y la parafernalia con que adornemos nuestros ritos, carece de importancia si no la acompaña el probarse a si mismo, el abordar el enfrentamiento con nuestra sombra y encender la llama negra.

La dirección de la energía en el LHP es de dentro afuera, cuando ocurre al revés es por que esa energía ya existía antes dentro...”

(Los monjes de la Luna azul)


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