viernes, 19 de junio de 2015

Sendero de la Mano Izquierda, Antinomianismo y Apocalipsis en la Magia Necronómica



El pájaro rompe el cascarón.
 El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas.
Demian de Herman Hesse

El Sendero de la Mano Izquierda suele definirse como una búsqueda hacia “abajo” y hacia el interior, está marcado por la introversión, una vuelta del individuo sobre sí mismo más que una búsqueda de armonía con el entorno como muchas de las escuelas del Sendero de la Mano Derecha propugnarían. Igualmente se caracteriza con dar un paso hacia la oscuridad, el practicante de este sendero se siente atraído por los tesoros ocultos en aquellos lugares que a la mayoría le asusta, pues encuentra en los mismos una vía hacia la recuperación de su perdida conexión con la Naturaleza tanto exterior como interior, allí donde se halla todo lo reprimido y apartado.

Esta Vía Siniestra ha sido repudiada tanto por la sociedad como por el sector más amplio de la comunidad ocultista, estando este más interesado en los cultos solares que trajeron a los dioses luminosos para guiarnos en nuestro proceso civilizador. De ahí que sean los dioses oscuros con los que el practicante del LHP está interesado en contactar y hacer sus aliados.



La denominación Sendero de la Mano Izquierda no solo existe en el esoterismo occidental, sino que tiene también su paralelo en el Tantra Hindú, en el que se manifiesta más concretamente como Vama-Chara o Vama Marg (Sendero de la Mano Izquierda), identificado como un camino más directo a la divinidad aunque también mucho más peligroso.

No obstante hay connotaciones propias en ambas expresiones que hacen diferentes a su manifestación en occidente y en oriente, pues el Vama Marg tiene como meta final la misma fusión con la divinidad que tiene el Dakashina-Chara (Sendero de la Mano Derecha), diferenciándose ambos solo por los métodos empleados. Principalmente la diferencia yace en la metodología sexual, en la ruptura voluntaria de tabúes sociales y morales para liberar así al alma de la esclavitud a la que está sometida por la ortodoxia y en el énfasis dado a lo femenino, por lo que dicho sendero ofrece una mucho más rápida, a la par que peligrosa, ascensión a la cumbre de la misma montaña. Sin embargo las escuelas occidentales del LHP no tienen la misma meta final que sus homólogas del RHP, contraponiendo a esa búsqueda de la fusión con la divinidad o el cosmos, por lo tanto la eliminación o cesación del Yo, la deificación del mismo y su inmortalización.



Si continuamos brevemente con otros aspectos más que definen al LHP, veremos que para la reafirmación de las energías primordiales enlazadas con la idea de oscuridad, se hace uso de las corrientes lunares de carácter femenino a diferencia de las corrientes solares y patriarcales del RHP. Lo femenino dæmónico presente en el LHP está relacionado con el Deseo y el Sentido de la Belleza, es todo lo que el mago considera sagrado, todo lo que ansía y le hace esforzarse. Encarna todo aquello que encuentra en su propio interior pero que aun no es manifiesto y aquellas cualidades del Universo exterior a su propio Yo, que lo complementan y lo hacen un ser completo. No obstante tampoco es una mera proyección de esas cosas, más allá de ellas es un Ser y un Poder por propio derecho.

Asimismo, y aquí llegamos al motivo principal de este capítulo, el LHP también se caracteriza por el Antinomianismo, que es una actitud de oposición a las normas y valores comúnmente establecidos y aceptados. Como se entenderá por su definición, el antinomianismo es otro aspecto más en consonancia con todo lo que ya hemos visto del LHP. Como vimos, se dio en un determinado momento del proceso evolutivo de la sociedad un cambio que dio paso de los cultos a los dioses del caos y lo salvaje a los cultos orientados a los dioses de la luz y el orden, y fruto de ese viraje nació la civilización que en su progreso hasta nuestros días, es el seno en el que nos educamos y origen de nuestra castración interna, por lo que es coherente que uno de los rasgos distintivos del LHP sea precisamente la actitud y filosofía de oponerse a asumir las normas o reglas aceptadas por la mayoría, que tienen su origen concretamente en esta sociedad y bajo la influencia de los dioses de la luz y el orden.

El antinomianismo espiritual del LHP es la oposición al dios/dioses de las religiones y sistemas esotéricos dominantes, así como la búsqueda de la divinidad en el individuo. Para nosotros los dioses por encima de todo son seres de naturaleza arquetípica, en conexión con diferentes aspectos del universo y de la psique humana, diferentes a aquellos de las corrientes imperantes del mundo en el que vivimos. Hay que salirse del limitado y estrecho marco que las religiones de masas han establecido, pues el mismo es un obstáculo para el propio desarrollo espiritual del individuo. Estancamiento es la meta obtenida con la aceptación desde la pasividad del orden impuesto. La meta última del RHP es la integración con ese orden y se caracteriza por la extraversión (una apertura y enfoque dirigido hacia el mundo externo). El practicante del RHP, tal como el budista, aspira a la extinción del Yo, quedando asimismo el ego atrás, al borde del Abismo, abandonado para siempre. La comprensión religiosa y mística implica la unión con el dios transcendental que se halla más allá del adepto, teniendo que abandonar sus aspiraciones individuales para estar subordinado por completo a dicha fuerza elevada.



En el caso del LHP la cuestión es completamente diferente, está marcado por una introversión profunda, un viaje iniciático hacia la psique en pos de la divinidad interior.

Para nosotros, la idea de antinomianismo tal y como se ha expresado hasta el momento está muy relacionada primero y principalmente con el individuo más allá de la sociedad en la que vive. El hecho de vivir en sociedad ha castrado y reprimido en la persona a través del proceso de aprendizaje y educación, aquellas partes de sí misma que están en franca disonancia con los valores imperantes en la cultura en cuyo seno se ha criado. Está por lo tanto muy relacionado con lo que en psicología junguiana se denomina la Sombra, esa parte reprimida de naturaleza primaria e instintiva y que la vida en sociedad trata de anular para evitar el conflicto. Por lo tanto el verdadero antinomianismo se da cuando el individuo se opone a toda esa programación y condicionamiento que le han sido inculcados pero no como una constante lucha contra los otros, sino como una constante lucha contra los condicionamientos internos que los otros, la sociedad, ha programado en su mente. Es del máximo antinomianismo buscar la Sombra dentro de nosotros, encontrar todos esos contenidos repudiados, reprimidos porque son incompatibles con la sociedad y trabajar en aceptarlos e integrarlos en nosotros mismos aun cuando la sociedad nos haya impulsado desde la infancia precisamente para hacer todo lo contrario, pues a partir de ahí formarán parte de nosotros aspectos oscuros y desagradables para la mayor parte de las personas.



En sus primeras fases y en muchos casos todo lo más que llega a manifestarse en la persona, el antinomianismo sí implica un oponerse externamente contra las leyes y costumbres de la sociedad, expresado en un comportamiento visible y en abierto conflicto contra el mundo que nos rodea, uno se convierte en un elemento antisocial, una especie de nuevo adolescente que está en permanente fricción con los que le rodean, se viste de forma diferente, frecuenta lugares peligrosos en compañía de personas que son casi o total y abiertamente delincuentes, se consumen por rebeldía substancias estupefacientes, en un infantil intento de demostrar que se está más allá de la sociedad y los cultos luminosos, llevando a cabo una conducta que si bien no transciende sí está en contra de los mismos. Este comportamiento sigue siendo dependiente de la sociedad, no nace desde una fuente interna de verdad interior, pues está caracterizada por ser la imagen en negativo de lo que la sociedad propugna, necesita por lo tanto de la sociedad para que le marque cómo comportarse pero por oposición a lo que ella incentiva.

En cambio el iniciado del LHP da la espalda a la sociedad pero para dirigir su búsqueda hacia su propio interior, allí descubre además de su Sombra cuál es su verdad personal más allá de lo que la sociedad se ha afanado en condicionar en él a través de la educación, y se esfuerza a partir de ahí en realizarse en dicha dirección, encuentra lo que los thelemitas denominarían su Verdadera Voluntad y la sigue independientemente de que la misma esté en acuerdo o disonancia en todo o en parte con lo que la sociedad espera de él. Esta visión madura en la que el antinomianismo es el alejamiento de los condicionamientos que la sociedad ha inculcado en nuestra mente para encontrar nuestra Verdadera Voluntad, está muy bien reflejada en la cita con la que abríamos este capítulo tomada de la obra de Herman Hesse Demian:

El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas.”


Ese mundo que hay que destruir para nacer es el “mundo dentro de nosotros”, la idea de realidad, de lo que somos y de lo que debemos hacer, que la sociedad ha programado en nuestro interior y por la que nos movemos. Hay que destruir esa imagen que nos ha sido impuesta, para encontrar nuestra propia, personal e intransferible imagen del mismo y esa destrucción del mundo expresada en lenguaje metafórico es el verdadero antinomianismo.

La destrucción del mundo es asimismo un mito que se encuentra en muchas culturas y que tiene un significado esotérico más allá del obvio, significado que ya hemos revelado más arriba y que en la Magia Necronómica igualmente se expresa. Esta idea la vemos en el mito apocalíptico que implica la destrucción del mundo tal y como lo conocemos para que pueda darse un nuevo renacimiento a un nivel espiritual más elevado, igualmente la encontramos en el Ragnarok y el Ocaso de los Dioses en la tradición Nórdica, y por supuesto en la profetizada vuelta de los Antiguos cuando las estrellas estén en la posición adecuada para ello, momento en el que destruirán el mundo del Hombre y habrá un nuevo renacer.



En este sentido estamos en parte de acuerdo con Donald Tyson en lo que expone en su Grimorio del Necronomicón, cuando habla de la tarea de los Antiguos como un intento de elevación espiritual de la humanidad a través de la destrucción de lo caduco, aunque se deje llevar bastante por el mito sin darse cuenta de ello y acabe cayendo en la creencia de la realidad objetiva de los hechos de los que habla:

En las historias de Lovecraft, los Antiguos se presentan como seres demoníacos, pero eso no es más que la reacción humana más común ante su propósito: restaurar el mundo a su anterior estado espiritual. No era la intención de los Antiguos exterminar a la humanidad para provocarle sufrimiento, sino que es necesario para la consecución de la tarea que llevan tanto tiempo persiguiendo: que la humanidad se transforme hacia una condición más espiritual que no obstaculice la elevación de la Tierra. Si no lo hace, tendrá que ser erradicada del planeta. Como los Antiguos no tienen emociones ni simpatías humanas, no les preocupa en absoluto la supervivencia de nuestra raza. Les es completamente indiferente.
No obstante, eso no significa que la humanidad deba perecer para que puedan cumplir con sus tarea. Si los seres humanos son capaces de transformarse y espiritualizar sus naturalezas logrando la gnosis o sabiduría, como dicen haber conseguido los grandes sabios de las eras pasadas, entonces no supondrán ningún problema para la tarea de los Antiguos y se les elevará a un estado superior junto con el cuerpo purificado de la Tierra...
A los Antiguos no les importa las creencias ni las religiones humanas. Pero las historias de Lovecraft indican que es posible que los seres humanos los invoquen e interactúen con ellos a través de la magia para lograr objetivos humanos... Sea cual sea la realidad final, los Antiguos existen en el plano astral, concebidos por las mentes de los millones de lectores de las historias de Lovecraft y de los demás libros de los otros escritores que se basaron en sus mitos.
Yo estoy convencido de que Lovecraft no era solamente un escritor de historias de terror. He llegado a creer que era vidente mientras dormía y que sacaba de sus sueños realidades psíquicas que se encuentran en los límites de la consciencia humana y que han encontrado varias maneras encubiertas de expresarse en algunos mitos religiosos. Y se pueden invocar e incluso manipular con fines humanos. Tal era la gran sabiduría secreta del antiguo Egipto, donde no solo se adoraba a los dioses, sino que se dirigía activamente su poder. Se puede hacer lo mismo con los Antiguos y eso redundará en un considerable beneficio para aquellos que deseen invocarles.”


Lo visto hasta aquí explica el motivo de que si bien las entidades Necronómicas sean descritas en los relatos de Lovecraft como seres malvados y destructores, no obstante sean tan importantes para la práctica del LHP, pues hay que entender que todas las narraciones míticas que dan cuerpo e historia a los dioses, son realidades metafóricas, no hay que entenderlas ni mucho menos como descripciones objetivas de sus vidas y andanzas, como lo serían las historias sobre personajes de carne y hueso, sino entendiendo que detrás del mito siempre hay una realidad más profunda y es a esta a la que hemos de aspirar.



El Misterio detrás de la visión apocalíptica de la Magia Necronómica está total y completamente relacionado con la figura del Magus Rojo tal y como es entendida tanto en el Templo de Set como en el Club Apophis (antigua Orden de Apep), así que como colofón de este capítulo, vamos a incluir dos breves extractos de dos libros de Michael Kelly, el primero está sacado de Escamas de Dragón, en el que habla sobre lo que supone haber alcanzado dicho grado de desarrollo:

Quizá es ahora tiempo de hablar sobre lo que significa cuando el Magus Rojo destruye el Universo y forma otro de su propia creación. Sería decepcionante si hubiera un única persona que leyera esto y no se diera cuenta del simbolismo de la destrucción del Universo como la destrucción de toda atadura y restricción en el mundo exterior, que te impida Llegar A Ser quien eres y la sobreimposición de tus propias reglas y matriz transformadora sobre la realidad.”



Y el segundo está sacado de Apofis y en el mismo se nos habla precisamente de la destrucción del mundo como un requisito para alcanzar el grado de Magus Rojo y la distinción de metas existente entre el LHP y el RHP:

Aleister Crowley escribió de esto en The Book of the Law: “mi mano izquierda está vacía, porque he aplastado un Universo; y nada queda.” El Sendero de la Mano Izquierda conduce al Æon Sin Palabra Zain. Retornamos aquí a la distinción fundamental entre el Sendero de la Mano Izquierda y el Sendero de la Mano Derecha: el Sendero de la Mano Derecha aniquila el Yo, pero el Sendero de la Mano Izquierda aniquila el Universo.”



Por Manon

No hay comentarios:

Publicar un comentario