lunes, 15 de junio de 2015

NOSOTROS SOMOS LA NOCHE...



                                                                           
                                                                                                            NOSOTROS SOMOS LA NOCHE...                                                      
 La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón.”

                                                                       Brassai

"¿Qué tiene que ver la noche con dormir?"
John Milton




Muchos se preguntan el porqué de que muchos de nosotros prefiramos la noche al día. Los motivos y causas de esto son múltiples por muy diversas razones, y todas igualmente hermosas he de añadir... Para empezar, tradicionalmente, muchas formas de culto antiguas, reservaban un momento especial para ciertos ritos, los cuales se llevaban a cabo única y exclusivamente de noche. Esto respondía principalmente a la naturaleza, función, y objeto de dichos ritos.



                                                                  En el momento presente, el abrazo de Nicte conserva todo el embriagador encanto de antaño, su seductor influjo sigue fascinando, con mayor medida si cabe, el corazón de las gentes. La noche es momento de misterios, de susurros y secretos, encuentros entre amantes y pasiones reprimidas. Muchas diferencias se diluyen, las fronteras son más difusas y las libertades mayores. Más extraños los encuentros y mayores los engaños. Es reino de instintos olvidados, y bajo la luz de la luna, la locura corteja sin pudor ni recato a la razón, invitándola a probar la alegría del abandono.



Babalon galopa a Therion, y su cáliz rebosante de lujuria, pasa de boca a boca en impía y pagana comunión. Es también momento de paz y sosiego, de ruidos acallados y quehaceres pospuestos. De preguntas ante el fuego y devoción envuelta en el humo del incienso. Reflexión, silencio, y presencias extrañas. Lilith ofrenda su yoni mientras la luna alumbra formas que la luz del día mata, Hekate observa a sus hijas e hijos encender los fuegos, cuya luz las estrellas reflejan con un eco de miles de años. Mientras, los ladridos de los perros le aúllan al viento que mece los cipreses.

                                                                 
Quienes gustamos de trabajar “la visión de la noche”, somos premiados con un palco preferente en el espectáculo del universo, cuando desplegando sus misterios y su infinita magnitud, este entona su hermosa epifanía. En verdad os digo que poco o nada necesito del mundo, me basta un simple anochecer, el percibir como sutiles matices van tomando forma, cuando realidades olvidadas cobran de nuevo vida bajo el hechizo de la luna.



Ese sacro momento, es una comunión un millón de veces repetida, y que yo noche tras noche rememoro, para regocijo de las potestades que son testigo de todos y cada uno de los días del hombre. Ese sagrado momento de unión con los dioses, es alimento suficiente para mi Alma, no necesitando ninguno de los tesoros del mundo de los hombres. Siendo estos en comparación, simples baratijas, inútil bisutería de incierto y macilento brillo, cuyos espejismos de vida perenne, en nada satisfacen mis apetitos...
                                                        Buscad os digo entonces el abrazo de la noche, cuyos fértiles pechos siempre amamantan al proscrito, al renegado, y a los que son diferentes. Dulce y promiscua amante, cuyos labios siempre guardan un beso para los desesperados y los desterrados...

 Este articulo es un extracto de otro de los libros en prepración por el templo.

2 comentarios:

  1. Para quienes amamos la noche, sentimos hervir nuestro alma al escuchar los susurros de tus letras...

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    1. Gracias Rey sagrado, entre nosotros nos reconocemos...

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