jueves, 11 de junio de 2015

EL DÍA DE MI MUERTE...



EL DÍA DE MI MUERTE...


¿Miedo a la muerte?. Uno debe temerle a la vida, no a la muerte.
Marlene Dietrich  


¿Por qué no salir de esta vida como sale de un banquete el convidado harto?
(99 AC-55 AC) Tito Lucrecio Caro. Poeta romano.


Hoy estuve de entierro y pensaba que:


Pocos espectáculos tienen tan triste talante como el que muestran los ritos funerarios en España. Entiendo, y por supuesto comparto, el dolor que aflige a quienes han perdido a un ser querido por supuesto, yo mismo he experimentado dicho dolor en varias ocasiones. Afortunadamente para mi, entiendo el beso de la pálida señora de otro modo.


No quiero aburrir a nadie con largas disertaciones sobre si nos espera algo o no más allá de la laguna estigia, en realidad no es relevante, tarde o temprano todos saldremos de dudas al respecto, este mensaje va dirigido a quienes aquí se quedan...
                                                                                      No me lloréis, pues de sobras sabéis que aproveche mi tiempo lo máximo posible..
El día de mi muerte traed bebida, manjares, drogas, inciensos y ganas de pasarlo bien.
El día de mi muerte pedir días libres en vuestros trabajos, inventad excusas, mentid y camuflad vuestras ausencias.
El día de mi muerte quiero que los neumáticos de vuestras motos inunden el asfalto de caucho, que la policía intervenga por desordenes y forniquéis en los parques.
El día de mi muerte quiero que lo celebréis vestidos de cielo, que las mujeres seduzcan y los hombres conquisten. Que los propios dioses desciendan desde el Olimpo al reclamo de una buena orgía...
El día de mi muerte quiero que la muerte baile, que los ancianos sonrían y los niños pregunten ¿mama que pasa ?
El día de mi muerte maniatad al sacerdote, orinad sobre mi tumba y dejad sueltos a los perros y animales.
El día de mi muerte quiero que celebren mis amigos y también mis enemigos, que la tierra entera recuerde el sentido que nuestros antepasados le daban a la palabra “celebrar”.
El día de mi muerte quiero que la puertas del infierno se habrán y la libertad se derrame como la lava de un volcán.
El día de mi muerte por favor todos los que solo queráis llorar y lamentaros quedaros en casa.
Porque son tantas mis ganas de vivir que la propia muerte vino a decirme que me daba más tiempo, aunque confesó que no ve la hora de abrazarme y hacerme suyo.
Pues se declaró enamorada de mi ganas de vivir.
El día de mi muerte no quiero llantos, ¡quiero fiesta !, no elevéis ruegos ni rezos al cielo, el humo del hachís y la marihuana ya sube lo bastante alto...
El día de mi muerte quiero sea motivo de alegría no de llanto ni de pena.
Y si las leyes y autoridades no permiten esto, ¡ ignoradlas, arrolladlas, transgredirlas y quebrantarlas...!



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