miércoles, 2 de julio de 2014

La Llama Negra...


                                                                                                       

  LA LLAMA NEGRA



       “ Fidelidad a un oculto fuego negro interior que se niega a doblegarse o a extinguirse. A este fuego rebelde y profundamente intimo, cuando hemos necesitado personalizarlo, lo hemos llamado Satán...”

                                              ( Miguel Algol – Sinister )


Probablemente una de las mejores definiciones sobre Satán que veremos nunca . Tras estas palabras se esconden toda una serie de implicaciones sobre las cuales, se hace imposible el no reflexionar. Eso que llamamos Satán forma parte indisoluble de nosotros mismos, ¡ Es nosotros mismos !, por lo menos una gran parte. Es una hermosa forma de herencia, integrada en nuestro ser de forma tal, que pocos alcanzan a comprender su magnitud y fuerza.


Siendo como es, parte de nosotros que tradicionalmente escapa a la luz de la mente consciente, hemos de valorarla aun más, por el tesoro de conocimiento que esconde una vez asimilada.


   Cierta publicidad enunciaba “ No hay mayor provocación que ser tu mismo..”, al margen de la intención de la frase en su contexto publicitario, no deja de ser verdad. Nada da más miedo que una persona libre, y nada nos da más miedo a nosotros mismos que el intentar ser libres....ese y no otro, es el miedo que se le tiene a Satán.




   Para quienes han canjeado su libertad, a cambio de un paquete vital de acontecimientos programados. Para quienes han renunciado a salir de su burbuja de seguridad, a cambio de una jaula con barrotes de oro, encender la llama negra de Satán les produce pánico.


   Aceptar que parte de eso que creemos que somos, es una construcción del ego, inducida, programada, manipulada por agentes externos a nuestra naturaleza interior. Sujetos a intereses de terceros desconocidos...

Puede que solo exista una cosa que les produce más terror, conocer alguien en cuyo interior si que arda esa llama. Satán forma parte de todos nosotros, su llama arde por igual en el corazón de cualquier persona, todos los corazones tienen luces y sombras, todos los corazones esconden cosas que se niegan a si mismos. Todos los corazones guardan a Satán....


    Quien ha encendido esa llama, esta en contacto con la totalidad de si mismo, y en contacto con esa parte de nosotros que nos une a todos, Satán. A nadie le gusta que alguien mire en lugares de nosotros mismos, a los cuales no hemos tenido el valor de asomarnos todavía ¿ verdad ?.


   Miedo a la soledad, miedo al silencio, miedo a quedarnos a solas con nosotros mismos. Miedo a que aparezca nuestra sombra y nos pregunte. No podemos engañarnos a nosotros mismos, no podemos negar a Satán. Puedes aceptarlo o rechazarlo , al igual que puedes abrazar tu libertad o rechazarla. Pero no puedes cerrar los ojos, no puedes negar a Satán como no te puedes negar a ti mismo, a ninguna parte de ti mismo...




¿ Cuantas personas y relaciones hemos estropeado por nuestro miedo a una persona libre ?, ¿ cuantos hombres le tienen miedo a una mujer libre y por eso prefieren una mujer objeto ?.


   Es mejor acostumbrarse, esta actitud vital no va a cambiar en la mayoría de la gente, conserva a tu alrededor a quienes si lo hagan, y hazlo tu mismo. Es bastante más fácil achacar la culpa de las cosas a factores externos, que aceptar nuestra responsabilidad en lo que nos acontece.
 Curiosamente, esas personas suelen estar convencidas de que ellas viven la realidad. Normalmente es una bofetada de realidad lo que en ocasiones las hace despertar, aunque a veces demasiado tarde.      Tu vida no es una película de dvd que puede esperar a que tengas ganas de verla. Tu vida pasará quieras vivirla o no, no te va a esperar. Solo de ti depende el como inviertas tu tiempo.


          Esta falta de consciencia, sobre las partes de nosotros mismos que negamos, gran parte de la cual engloba eso que la gente entiende por Satán, efectivamente es la causa de la mayor parte de los males del mundo. Lamentablemente al ser la mayoría de las gentes, absurdamente incapaces de afrontar dicha integración, al no saber aceptarse a si mismos y los demás, nos vemos abocados a vivir con miedo. El miedo engendra al temor y al odio, después viene la violencia, y a continuación la muerte. Son jinetes que cabalgan juntos.


         No podemos huir de problemas que son una sombra de nosotros mismos, nos acompañaran siempre, allá donde vayamos. Depende de nosotros huir eternamente o mirarnos al espejo.




Nosotros somos la mejor y más cercana puerta al infierno. Algún día tendrás que bajar al sótano y hablar con Satán, largo y tendido, a la luz de una llama negra...



Daniel Noctis.


Para los interesados en la obra de Miguel Algol:  http://casainfernalia.blogspot.com.es/

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