jueves, 1 de mayo de 2014

HACIA LOS ABISMOS INTERIORES...



                      
HACIA LOS ABISMOS INTERIORES...


No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas...”
H. P. Lovecraft, La llamada de Cthulhu (1928)

Como no podía ser de otra manera, llegada está la hora en que en el seno del templo abordemos un trabajo de envergadura excepcional.


Durante este periodo estival, incubaremos al calor del sol del verano nuestro primer acercamiento a la gnosis Necronomica... Rios de tinta se han vertido a propósito del maestro Lovecraft y su cosmogonia de los mitos de Cthulhu, no obstante, el acercamiento a dichos mitos desde una perspectiva magica y psicológica, requiere de una aptitud/actitud mental notablemente distinta, y mucho más amplia que el mero acercamiento intelectual a dichos mitos. El simple poder de la lógica y el razonamiento empírico, es un muy triste bagaje con el que adentrarnos en las dimensiones y el tiempo de los antiguos primigenios...

Que la mente, siempre en ebullición constante, de Lovecarft y sus frecuentes pesadillas, fuese origen importante de la cosmogonía de los mitos es algo reconocido. A este respecto incluyo un enlace a un articulo de Jorge Oscar Rossi sobre Jung y el horror arquetipo de Lovecraft: http://www.quintadimension.com/article66.html.


Poco más que decir después de lo ya aportado, cualquier practicante de magia con cierto recorrido y aptitud, es plenamente consciente de las implicaciones de lo aquí expuesto de cara a su propia psique y entorno. No queda ya nada más que hacer entonces, solamente decidir si permanecemos ante el umbral o lo cruzamos. Lo único cierto es que quienes cruzan íntimamente convencidos de “querer ver “ en su insondable interior, jamas vuelven a ser los mismos. Como siempre ocurre, a quienes les ha sido dada la ocasión de contemplar, siquiera fugazmente,, las orillas del rompiente mar del Caos...






Recordad algo ya dicho:


Vivimos en el centro de la nada y nuestro tiempo está dentro de los limites de lo eterno... “


( Maestra “Loca dos veces “ )

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