jueves, 5 de septiembre de 2013

INICIACIÓN, TRANSMISIÓN, Y LINAJE.

                                                                                                                                                             Debido al tiempo que nos ocupa el reciente ciclo de formación en el que estamos inmersos, la frecuencia de los contenidos publicados será menor, y recurriremos más a menudo a contenidos de terceros. Recuperaremos el ritmo normal de publicación por nosotros mismos, en cuanto este asentada totalmente la dinámica de enseñanza del templo. Gracias a todos los que leéis la pagina del Templo.                                                                                                                                                
  La Marca Flamígera y el Hilo de Plata:
Un discurso acerca de la iniciación en el Oficio Tradicional y pretensiones de linaje


Por Robin Artisson.

Estas son palabras poderosas, puesto que sintetizan una hebra importante y esencial sepultada en la iniciación lineal – la transmisión de poder de una persona a otra. Este “poder” es el fuego o fuerza del despertar primordial de la humanidad a su autoconsciencia mágica y mística, la “Gran Herencia” otorgada por el Padre de los Brujos.
Se le denomina poéticamente una “marca” o una “marca flamígera”, y estas son poderosas metáforas- puesto que fue un obsequio de fuego, así lo dice la narración mitológica común, el que el Gran Instructor de la humanidad otorgó a la humanidad, para bien y para mal. El fuego se vuelve el símbolo de la presencia del Espíritu en los seres humanos, así como es un símbolo común en el mundo entero de la presencia de un Dios o Divinidad sobre un altar o en un santuario. La “marca flamígera” o la “antorcha flamígera” es un emblema de la cualidad ígnea del espíritu, personificado en un poder tangible y sin embargo sutil- presencia que vive en los miembros de cualquier tradición legítima.
El auténtico “hogar” de este poder está por supuesto en ninguna parte y en todo lugar; es un poder que colma el tejido del Destino, y encuentra puertos de más específica expresión en las mentes y cuerpos despiertos de personas que participan en la “tradición”- siempre y cuando sean expuestas a él, usualmente vía la iniciación ritual. Este “obsequio de los Dioses” fue tomado del “cielo”- o de los Reinos Resplandecientes en las alturas, antes de haber descendido a la tierra de la existencia humana. Toda la materia fue “consagrada” por él, incluyendo a la protohumanidad.
Como he mantenido desde hace mucho, esta historia de “consagración” puede tomarse en varios niveles- para los humanos, la verdad interior de esta consagración se ocupa más de una consciencia naciente por su parte de que el Espíritu era una realidad dentro de sí mismos y de todas las cosas, no tanto un “obsequio del exterior” que hubiera sido otorgado sobre la materia opaca y carente de espíritu.

                                                                                            De todas maneras, la experiencia subjetiva del despertar al Espíritu sí incluye, para el observador, una sensación de algo muy poderoso que viene de “fuera”- aunque esto sólo es un asunto de percepción. El Padre de los Brujos despertó a hombre y mujer a una fuerza que se hallaba siempre presente- pero en este despertar primordial, más que meros cambios mentales ocurrieron- todas las cosas cambiaron. La realidad del mundo humano cambió; la sangre y el cuerpo cambiaron. Los cambios internos son seguidos de cerca por cambios externos, y estamos ocupándonos de una realidad unificada, en la cual la mente es mucho más una parte de lo que describimos como “externo” o “empírico” de lo que casi nadie se da cuenta.

                                                                                              La Iniciación y las raíces ocultas

¿De dónde provienen las tradiciones que existen hoy? ¿De dónde “obtienen” un pedacito de fuego de esa marca, antes de preservarlo, enaltecerlo, protegerlo, e intentar transmitirlo a otros?
El poder debe ser transmitido en una iniciación formal en el Oficio, o no habrá iniciación alguna de que hablar. Todas las corrientes de Magisterio o Maestría, todas las corrientes de comprensión de lo oculto, todas las corrientes místicas o “hilos del Destino” que sirven al despliegue de la Consciencia espiritual en el hombre, y que se manifiestan en las formas familiares de religión, culto, o tradición, tuvieron que “venir de alguna parte”, en el sentido de que todas deben tener un punto de “génesis” aquí en el tiempo serial, en la historia lineal.
Este discurso pretende enfocarse en el aspecto de la “transmisión de poder” o “transmisión de la marca de fuego” en ciertas iniciaciones. Por supuesto, la iniciación misma es un tema muy amplio, pero se reduce a un núcleo central- el ingreso de una persona a un misterio, y el ingreso recíproco de ese misterio en la persona, quien se vuelve entonces un iniciado.
Hay un misterio de fuego, un misterio del Espíritu, que hemos estado comentando- y que puede ser “transmitido a una persona” por medio de una iniciación legítima, por medio de la cual la persona entonces, inevitablemente, “ingresa al misterio”; ¡esta reciprocidad debe ocurrir, pues no hay monedas de una sola cara! Cuando dos cosas se encuentran, se experiencian entre sí, se cambian entre sí...
.La Marca Flamígera cambia a la persona, y la persona la cambia a ella- cada persona que ingresa a una tradición y participa de su misterio cambia la expresión de ese misterio, entremezclando sus propias insights personales, ideas, pensamientos, sueños, y otras cualidades individuales que marca el Destino. Las tradiciones cambian con el tiempo por medio de la inclusión de nuevos miembros y las mareas del Destino de eventos que las afectan. El fuego inmortal permanece en su interior, sin embargo, arrojando iluminación perpetua sobre las mareas cambiantes de tiempo y persona, siempre las mismas, mas siempre cambiantes- una verdadera paradoja divina.

                                                                  Pero ahora de regreso a mi pregunta- ¿de dónde “obtienen” las tradiciones el poder que transmiten? La gente involucrada en la mayor parte de las “tradiciones” modernas quiere dar la respuesta obvia- que derivan su gnosis de fuego o “heredad” espiritual de una cadena sin interrupción de personas del pasado, que se extiende hasta el descenso divino primordial de la luz y el espíritu sobre la humanidad. Algunos SÍ hacen esta afirmación, pero sin un toque de elucidación acerca de la importancia de la mitopoética, quizá nunca entendamos por qué algunos lo hacen.

Historia mítica y mitopoética
Una tradición es la manifestación de una corriente espiritual; es una práctica formal, empeñándose en alguna forma de acción recurrente, comprensión, o trabajo que preserve el mensaje o espíritu de una corriente. Costumbres y tradiciones sociales como la Navidad, completa con sus árboles navideños decorados e intercambio de obsequios, son buenos ejemplos a nivel superficial. 
Pocas familias practican tradiciones o costumbres navideñas idénticas; todos tienen sus propias maneras de celebran la Navidad. Pero hay temas en común para todos- velas, árboles navideños, vigilias de la víspera de Navidad, villancicos navideños, una merienda compartida o Cena de Navidad, regalos, y cosas así. Estos "temas" son recurrentes- son llevados a cabo cada año en la misma época por la familia. Todas estas prácticas son manifestaciones del espíritu que subyace en la Navidad- renovar lazos familiares, compartir, alegría y abundancia, dejar de lado las diferencias, y el renacimiento de una nueva época, un nuevo año, un nuevo gozo, personificado en el nacimiento del milagroso Cristo niño.Todos estos son impulsos muy antiguos- tanto los paganos germánicos como celtas tenían festivales para las más obscuras profundidades del invierno que se trataban de volver a fijar los lazos de familia y comunidad, y celebrar el tiempo en que los poderes del verano o de la luz comenzarían a retornar al mundo de manera gradual, un triunfo, incluso en las tinieblas, de la vida. Historiadores y paganos modernos han blandido a morir la idea de que muchos dioses culturales paganos europeos de la luz nacían en o cerca del Solsticio de Invierno, Diciembre 20-25; no hay razón para meternos en eso aquí.

Una tradición mística es justamente como lo que se describió más arriba, en muchos aspectos. El espíritu o corriente que subyace en la tradición se manifiesta en prácticas que son compartidas en algún nivel por las personas que mantienen la tradición, que actúan como sus mensajeros y heraldos. Después de un largo tiempo, y la difusión de una tradición a muchas, muchas personas, puede que no todos los miembros de una tradición hagan las cosas precisamente igual, pero todos siguen a grandes rasgos el mismo patrón, y la corriente se mantiene.
Parte de cualquier tradición mística o religiosa es la presencia de historia mitopoética.

                                                                                          La historia mítica o poética no requiere ser física, históricamente “verdadera” para ser efectiva para los miembros de una tradición. Ningún ser vivo en el planeta el día de hoy puede pretender que pertenece a una transmisión sin interrupción del “Fuego” que se remonte COMPLETAMENTE hasta el principio, de una persona a la siguiente, hasta el alba de los tiempos, donde el Padre de los Brujos otorgó su obsequio divino al hombre.

De todas maneras, hay personas que hacen justamente esa afirmación. Un grupo es muy bien conocido por su versión de esto- la Iglesia Católica. La Iglesia Católica insiste en su propio mito de que todos sus sacerdotes han recibido “santas órdenes” o iniciación en el sacerdocio por parte de obispos los cuales a su vez fueron ordenados obispos por hombres que habían recibido autoridad directamente de otros hombres que tenían un “linaje apostólico” sin interrupción remontándose a los apóstoles de Cristo, los cuales habían recibido su autoridad directamente de Jesús, y por lo tanto de Dios mismo.
La Iglesia Mormona hace afirmaciones similares- no sólo se dice que los fundadores de su iglesia recibieron “llaves” o autoridad directamente de los apóstoles originales (vía un ángel que se les apareció a finales del siglo XIX) sino que aseguran regularmente que los miembros de su iglesia pueden rastrear genealógicamente sus líneas familiares directamente hasta Adán y Eva, y por lo tanto hasta Dios.¿Por qué hace esto la gente? Por una razón muy importante- porque hacerlo así los “sitúa” interna y espiritualmente en la realidad mítica en que creen, y que intentan actualizar dentro de sí mismos; una realidad mítica que intentan expresar en tiempo “externo” y en manifestación.

Situarse” a sí mismos de esta manera los hace hondamente receptivos al espíritu o realidad divina en la que ellos creen con toda firmeza. Por supuesto, en el caso de organizaciones monolíticas como la Iglesia Católica, que tiene siglos de obscuridad política y manipulación detrás, tales historias mitopoéticas- que eran presentadas como hechos históricos llanos- fueron utilizadas para darles una autoridad incuestionable a los ojos de la gente común.
Esta es la clave de todo el asunto- no hay nada de malo en un grupo o persona o tradición que hace afirmaciones fabulosas de ascendencia espiritual- lo erróneo comienza cuando estas personas plantean la historia mítica y la historia “externa” como si fueran una y la misma. Por demasiado tiempo, esto ha sido hecho con el fin de obtener una “legitimidad” que se utilizaba para manipular a la gente. La auténtica “legitimidad” proviene DE los niveles interiores o del espíritu; no requiere ninguna verdad “externa” o hecho lineal de historia para justificarla.
La historia es nueve partes ficción, para empezar- es muy vulnerable a las manipulaciones y “acomodaciones” de la gente poderosa. La historia no es la ciencia “dura y verdadera” que la mayoría de las personas intentan hacer de ella, o desean encarecidamente creer que es; la historia es toda interpretativa y muy debatible. 
Lo que no es debatible, sin embargo, es la experiencia y vida interna de una persona, o incluso la vida interna de una tradición legítima; estas cosas son únicamente experienciales, y tienen la posibilidad de representar una verdad que es atemporal y siempre presente. La iniciación brinda la posibilidad de “introducir” a personas de fuera a la dimensión mítica según sea personificada por la tradición en cuestión.
Todas las tradiciones esotéricas de la historia tienden a tener una “historia mítica” a la cual introducen a sus miembros- los Masones son un buen ejemplo. Aunque la Masonería sólo tuvo inicio física e históricamente en el siglo 17 (de acuerdo con la mayoría), los masones son iniciados e instruidos en que su tradición se remonta a la Construcción del Templo de Salomón, y que los primeros masones fueron los constructores de dicho templo. Algunos llevan este linaje esotérico más atrás todavía, incluso hasta la época del legendario Hermes Trismegisto y la Tabla de Esmeralda.

                                                                      La Serpiente Roja y el Hilo Rojo

En un cierto cauce del Oficio de Buckinghamshire, una frase es usada para referirse al linaje de sangre de personas que son iniciadas- “La Serpiente Roja”. Esta “Serpiente Roja también se refiere a la totalidad de la tradición, así como sus métodos y prácticas rituales. Este nombre soy de la opinión de que se encuentra relacionado a la noción del “Hilo Rojo”, pero con algunas diferencias. 
El Hilo Rojo” se refiere a un “Hilo” del Destino mismo, hilado o tejido por la Madre-Destino quien se encuentra tras todos los sucesos y toda la realidad. Este Hilo “rojo” es el hilo místico, entretejido a través de la realidad, que se manifiesta en todas las épocas y lugares en actividad mística, religión, y magia. Cualquier “grupo” o tradición espiritualmente activa es ya una parte del “Hilo Rojo” en el sentido más amplio. Sin embargo, el “Hilo Rojo” también puede aludir al hilo de la sangre, un hilo genético que se remonta a la Madre de Sangre o Madre Bruja misma, una suerte de paralelo femenino a la “Marca de Fuego” o línea espiritual que se remonta al Padre de los Brujos. Este “Fuego” e “hilo de Sangre” son dos factores cruciales que nos vinculan directamente a los Dioses, haciendo de nosotros sus hijos en todos los niveles.
En algunos casos, como con la “Serpiente Roja”, el Hilo Rojo se refiere al linaje de sangre de personas que reciben iniciación lineal por parte de una determinada tradición del Oficio. Estas diferentes formas de entender la “línea roja” son importantes antes de continuar a la idea del "Hilo de Plata". 
El Hilo de Plata
No todas las iniciaciones ocurren a manos de otros seres humanos. Desde tiempos inmemoriales, personas místicamente conscientes han reconocido que los espíritus o Dioses mismos pueden efectivamente iniciar gente, por medio de experiencias del otro mundo o del mundo interior. Algunos practicantes del Oficio Tradicional se refieren a esta forma de iniciación como “el Relámpago de Medianoche” o “Relámpago a la Medianoche” – una súbita emergencia del espíritu en la noche del tiempo, o en la vida mortal del iniciado. La Grecia Antigua nos brinda una de las primeras referencias registradas de una persona que sufrió una iniciación a manos de los Dioses. Un hombre tuvo un sueño en el cual era iniciado en los famosos misterios Eleusinos, cuyo contenido era un secreto cuidadosamente guardado. Cualquier iniciado en Eleusis que revelara el secreto de la iniciación podría ser ejecutado o exiliado por las leyes civiles. El hombre que tuvo el sueño quería verificar si en verdad había visto el secreto de la iniciación, de manera que le preguntó a un iniciado, quien únicamente le dijo “sí” con la cabeza, para verificar el sueño.
El hombre que dijo “sí” con la cabeza fue (sorprendentemente) sometido a juicio por revelar el secreto, simplemente al habérselo verificado al hombre que le preguntó- pero fue salvado de la muerte o de alguna otra pena cuando su defensor señaló que los Dioses mismos habían iniciado al hombre que le hizo la pregunta; ellos (los Dioses) habían actuado como portadores de antorchas y como el hierofante en su sueño, o no habría habido manera alguna de que él hubiese podido saber el secreto. El panel del jurado ateniense se mostró de acuerdo.
Como dije más arriba, el “relámpago a la medianoche”, o una visión, puede actuar como un portal para la iniciación- y los linajes son a veces conformados a partir de estas “transmisiones únicas”, siempre y cuando la transmisión de poder/insight de los seres extramundanos a la persona alcanzada por su relámpago sea lo bastante fuerte (y siempre y cuando sea la intención del Destino) para moverse de la persona que fue iniciada en una visión, a otras. El “hilo” de semejante “linaje” es denominado por algunos un “Hilo de Plata”.
Un brujo tradicional de Inglaterra me escribió, en una carta: “La Transmisión Única es la bendición de la Vieja Destino... es un vínculo secreto entre los Dioses y el Alma; ningún otro puede describirlo. Sus signos exteriores son inspiración y conocimiento, casados en un estado indefinible por el cual un hombre se vuelve Mago”.
Otra denominación que utilizan algunos Tradicionales- “El Camino Solitario”- se refiere al sendero hollado por aquellos que han recibido una “iniciación” individual o única de los grandes poderes, y que pertenecen a una “tradición” de una persona- ellos mismos. Si esta iniciación es en verdad una nueva dispensación de poder desde el mundo invisible, entonces esa persona puede ser descrita correctamente como un “Maestro del Camino Solitario”, y puede potenciar a otros en el nombre de esa visión, transmitiendo poder como se mencionó ya. Pero hay dos puntos muy importantes que deben señalarse.
El primer punto es que la “experiencia” y esencia de la iniciación concedida por una tradición activa es similar, pero NO igual a la esencia de una iniciación por el “Relámpago de Medianoche”. 
Como un respetado instructor del Oficio Tradicional me escribió una vez y declaró: “ésta (la iniciación por el Relámpago) no confiere la misma fuerza que una inducción ritual formal, pero por otra parte tampoco un rito formal conlleva el mismo poder que un sueño en el cual uno se encuentra con los Dioses cara a cara”.
Esta es una cosa muy importante para recordar. Ambas clases de iniciaciones tienen su propio lugar, pero ambas apuntan al mismo objetivo- la apertura de los “ojos fuertes” o los ojos internos por medio de los cuales la faz del misterio puede ser contemplada. Los ojos mortales en la cabeza no pueden hacer esto con la misma eficacia. Estamos tratando con el conflicto en apariencia dualista de los “ojos de fuego” y los”ojos de barro”, sin embargo, para la persona que ha “visto” el misterio, ya no hay conflicto alguno.

                                                                   Pero eventualmente, en algún momento histórico, los seres humanos que fueron capaces, en algún nivel, de contactar la presencia siempre viva de la realidad mítica “canalizaron” o mediaron esa fuerza para introducirla en el tiempo histórico, por medio de su propio conocimiento obtenido por sus visiones, y transmitieron este poder mediado a otros.

Cuándo y dónde ocurrieron estos diversos “puntos de génesis histórica” siempre es algo abierto a debate, pero me atrevo a decirlo ahora- todas las tradiciones de “Hilo Rojo” comenzaron en la sutil luz del hilo de plata; todas comenzaron en la noche más obscura cuando el relámpago de la visión quebrantó las ilusiones mortales de alguna persona o personas que despertaron místicamente, y sembraron el mundo con una dispensación de gran poder y transformación.
Sin una confianza implícita en el insólito e inexplicable fenómeno del Espíritu, ninguna recensión auténtica o reconstrucción espiritualmente legítima es posible. Muchos Reconstruccionistas modernos gustan de jugar con las palabras y el academicismo, pero acaban por aislarse a sí mismos del espíritu y significado que buscan realmente. Su enfoque en las realidades históricas tiende a volverse un sobreenfoque, y exprimen fuera cualquier fertilidad espiritual que estas tradiciones originales una vez disfrutaron, a favor de nociones calcificadas. Olvidando que las antiguas culturas eran en sí mismas vivas y vitales, cambiantes y proteicas, abiertas a influencias que las rodeaban, muchos esfuerzos Reconstruccionistas se vuelven bastiones de identidad grupal sectaria y fantasías elitistas. Estas mismas personas también tienen la tendencia a aceptar una apreciación muy superficial del simbolismo y los significados inherentes en muchas costumbres y usanzas preservadas históricamente.
En conjunto, los “reconstruccionistas” que desprecian las insights espirituales de otros como supuesta “gnosis personal insubstanciada” fracasan no sólo en conectarse con el espíritu vital- el anhelo por el cual impulsa de manera inconsciente la mayor parte de sus propios esfuerzos- sino que tienen la tendencia a atacarlo cuando lo perciben en otros. Sus tristes juegos que juegan con sus interpretaciones preferidas de la historia y su necesidad de limitar a otros a cualquier definición selectiva, interpretativa de “la forma en que era” que ellos acepten como genuina, revela las egoístas motivaciones que amenazan incluso a esas energéticas e intelectuales ramas del revival pagano moderno. El aspecto histórico de cualquier tradición es, como he dicho antes, secundario a la realidad espiritual, y aquellos que olvidan esto, siempre acaban por saborear el polvo de sus esfuerzos.
Muchos pueden asombrarse ante los peligros involucrados en que la gente tenga “ideas” o se les ocurran “enseñanzas” por sí mismos, y empiecen “linajes” para transmitir sus nociones- algunos se quejan con toda justicia acerca de la naturaleza incierta de la “gnosis personal”, y el verdadero y potencial peligro de que los “complejos” y ego de la propia persona estén involucrados en lo que enseña o predica- pero jamás olvides esto: hay un mundo de diferencia entre aquellos que crean ficciones para salvaguardar sus propios egos, o quienes crean endebles enseñanzas carentes de vitalidad, y aquellos que experimentan una transmisión única de poder espiritual o despertar desde las profundidades invisibles de la realidad.
El que algunos nazcan comprendiendo, y otros sean atraídos a conocer y aprender, y otros dotados por un “relámpago de los Dioses”, y otros más privilegiados con la iniciación, todos estos eventos del Destino se remontan a un tema místico central y primordial, una historia mítica cuya edad de oro todos los seres humanos vivos buscan como su verdadero hogar, incluso si la mayor parte de los seres humanos que viven en esta era de tinieblas jamás serán conscientes de ello. A través de las tinieblas de cualquier era, una luz nos llama, y esta luz interior nos sostiene a través de toda adversidad. Desde el alba del tiempo hasta el ocaso de los tiempos, está allí, y permanece aun cuando el tiempo ha cesado.





Fragmentos Extraidos del discurso :
La Marca Flamígera y el Hilo de Plata”:
Un discurso acerca de la iniciación en el Oficio Tradicional y pretensiones de linaje” Copyright © 2006 by Robin Artisson

Puedes encontrar el texto del discurso completo en el lugar de donde fueron extraidos estos fragmentos:

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