miércoles, 14 de agosto de 2013

REGRESIÓN ATÁVICA.

                                                                                               REGRESIÓN ATÁVICA.

Todos sabemos que en el largo camino recorrido por el hombre, la naturaleza ha dejado recuerdos e improntas en nuestro cerebro. Sabemos a ciencia cierta que la parte más primitiva de nuestro cerebro, el llamado' “cerebro de reptil”, se encarga de los instintos básicos de la supervivencia ,el deseo sexual, la búsqueda de comida, y las respuestas agresivas del tipo “pelea o huye”. Nuestro cerebro primitivo de reptil, que se remonta a más de doscientos millones de años de evolución, aún dirige parte de nuestros mecanismos para cortejar, casarse, buscar hogar y seleccionar dirigentes. Es responsable de muchos de nuestros ritos y costumbres. Nuestra memoria genética alberga el recuerdo del pasado salvaje del hombre. Puede que nos enorgullezcamos de lo que llamamos “civilización “ pero solo representa una leve capa de barniz de tan apenas 3000 años de historia, nada en comparación con las decenas de miles de años que el hombre paso entre la tinieblas del comienzo de los tiempos...
Numerosos Chamanes, de diversos grupos étnicos diseminados por el globo, trabajan con algo que pasaremos a denominar “Nostalgia atávica”. Básicamente se podría decir que son practicas encaminadas a producir un estado de regresión a nivel psíquico en el individuo, esto les permite experimentar estados de conciencia animal. Huelga decir que en función del alcance de dicha regresión la psicología del individuo sufre cambios importantes. A fin de cuentas es algo que los seres humanos dejamos atrás hace millones de años, en los momentos en que nuestro cerebro de reptil toma el control, por una situación de amenaza por ejemplo, todos somos conscientes del alcance de su influencia. y el grado de su dominio. Detallar aquí los pormenores y matices de dicha practica sería imposible sin extendernos, narraremos un ejemplo de regresión vivido durante una de las practicas del templo llamada “ Meditación con el fuego del Dragón “.

                                                                       En un momento dado de dicha practica, coincidiendo con la visualización de mi persona en forma de serpiente ,experimenté un cambio en mi percepción de las cosas. Las impresiones se hallan mezcladas con retazos de conciencia normal, lo cual agradezco pues desconozco las consecuencias de una regresión absoluta a semejante estado animal. Por una parte , sentía de algún modo, que en mi conciencia había algo mucho más antiguo y grande que yo, en verdad me sentía como un gran reptil primigenio, una de aquellas imponentes bestias que gobernaron la tierra hace millones años. Conservaba parte de mi conciencia humana, pero ciertos sentimientos estaban impregnados, cuando no anulados, por ese algo más antiguo. Lo más significativo era el absoluto desapego que sentía hacia todo lo que no fuera yo mismo, es como si el instinto de supervivencia se hubiese multiplicado exponencialmente en mi, anulando mis sentimientos y apegos hacia los demás. Habrá quien pensará que “deshumanización” semejante, es algo pavoroso y temible, es cierto, pero también es grandioso y extremecedor. Durante el tiempo en que duró la experiencia, yo era un ser reptil, algo mucho más antiguo que nada que conozcamos, con raciocinio e inteligencia, pero desprovisto de apegos o ataduras que me impidieran dirigirme de manera directa hacia mis objetivos, todo mi ser era una maquina perfecta, un predador frio y terrible con todos los sentidos orientados a sobrevivir y perdurar. Una asombrosa combinación de la inteligencia humana y el instinto depredador de un reptil, frio y sin apasionamientos. Una suerte de antigua criatura fantástica que en un pasado remoto, yo sabía que reinó sobre hombres y bestias...”

Es tarea casi imposible el transmitir de manera fidedigna, a través de las palabras, experiencia semejante, por fuerza ha de vivirse. También soy consciente de que algo así, es solo una más de las experiencias que se pueden encontrar en el camino Draconiano, y que ha de observarse sin apasionamientos y situándola en el lugar que se merece, es decir una más de muchas experiencias. No se puede hacer de algo como esta regresión un fin en si mismo, es solo un medio más para llegar a un fin.
¡ Ho Drakon Ho Megas !

Daniel Noctis.

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