sábado, 17 de agosto de 2013

IMPACIENCIA...

                                                           A modo de comentario:
No no sorprende en absoluto la cantidad de correos que recibimos en el templo a propósito de la enseñanza. En la gran mayoría de ellos se puede adivinar claramente el estado de ansiedad, e impaciencia, que embarga el pensamiento de la gran mayoría de las mentes del hombre moderno. Sin tan siquiera haber empezado el ciclo introductorio, ya demandan una mayor exposición de los contenidos del mismo. Este interés malinterpretado, denota claramente un estado mental malsano que induce a pensar a la mayoría, que ciertas enseñanzas son asequibles del mismo modo en que uno adquiere un refresco de una maquina expendedora...


Vamos a dejar algo claro, el templo no tiene necesidad alguna de ningún estudiante, una cosa es dejar abierta las puertas del templo a los verdaderamente interesados, y otra hacer proselitismo barato. La gran mayoría no ha prestado atención a las palabras pronunciadas en el vídeo de presentación, señal inequívoca de que necesitan trabajar la atención consciente. ¿ Eres incapaz de centrar tu atención en un vídeo de cinco minutos y nos pides que te enseñemos Goetia y evocación de entidades ?. Para los pocos conocedores de las tradiciones antiguas, es bien sabido que en toda forma de enseñanza que verdaderamente merezca la pena, existen filtros, requisitos, y pruebas. De esta manera evitamos la presencia entre nosotros de quienes no poseen el grado de desarrollo necesario para compartir el sendero de los antiguos Dioses.


El templo no existe gracias a la ridícula cantidad simbólica que se os cobra por el curso, existió, existe y existirá, gracias al compromiso de quienes lo integran, muchos de los cuales renuncian a muchas cosas pues así lo demanda el sendero. Y esto se hace con alegría y sin ascetismos estúpidos. Vivimos nuestro tiempo como demandan nuestras deidades y nuestros corazones, no como nos lo exigen los tiempos, modas, o condicionamientos sociales. El curso se llevará a cabo al margen del numero de personas que lo compongan, sean dos personas o veinte. Los verdaderamente interesados sabrán leer más allá de lo aparente.


“ Para llegar a tener un solo discípulo, hacen falta muchos alumnos “
( Proverbio Zen )


“ Prefiero emplear una vida formando un solo sacerdote negro, que arrojar al mundo a cien tontos convencidos en una charla de fin de semana...”


( Daniel Noctis, Vägleda del Templo de la Luna Azul )

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