domingo, 24 de marzo de 2013

Reconocimiento.

                                                                         Son muchos los que nos escriben preguntando sobre el estatus de nuestro credo... Al parecer hay gentes que necesitan algún tipo de “Validación” sobre la autenticidad de las creencias. Vamos a dejar algo claro, nosotros no somos Druidas, Wiccanos, Asatrú, Satanistas, etc. No experimentamos la necesidad de encuadrar en el marco legal de la sociedad nuestro sentir o actuar. No queremos aproximarnos al modo de funcionamiento de otras religiones a las que no nos parecemos. Nuestro antinomianismo nos hace recelar de lo Socialmente establecido. Somos lo que somos, y no lo somos porque lo ponga en ningún  registro de entidades.



                                                                                                        El hálito que nos anima es el mismo de antaño. Somos el eco del grito primigenio del hombre, el aullido libre que se dedicó a la primera luna. Entre nosotros nos reconocemos, la noche ampara a todos sus hijos bajo su negro manto. Son el trueno y la tormenta quienes nos traen el reconocimiento de los Dioses, no buscamos otro en parte alguna. Estábamos allí, viendo a los druidas recoger el muérdago, la tierra es el templo de TODOS nosotros, esto lo saben las grandes piedras ,es la voz de Kerlescan.

Existe un pasado salvaje que nos une a todos , cuanto más avanzan en el tiempo los días del hombre, más olvida este su origen. Podéis negarlo si queréis, más todos sabéis que es verdad. Llamar a las cosas por su nombre es el camino para aceptar el poder, lo hacéis a escondidas porque le tenéis miedo. Ocultáis a la bestia, les decís a todos que la vais a matar de hambre, y un día escapa y devoráis niños. Las nuestras corren libres por el bosque y no cazan entre el rebaño, mal pastor sois.



No puedes matar el animal que llevas dentro sin matarte a ti mismo, tu lo criaste de niño, alimentándolo de miedo, negación,y deseos insatisfechos...Muchos son los caminos, como bien sabe la señora, madre de todas la encrucijadas. Solo quien busca por si mismo encuentra el templo, lo demás son espejismos o tristes reflejos.

No existe mayor tristeza que el vivir la vida como te dicte un extraño.¿ no es tu verdad la que buscas?. No contestaran tus preguntas las respuestas de otro, pues tienen sus propias preguntas.”
(Maestra “Loca dos veces” )



No juzgamos a quienes buscan la aprobación de otros para ser reconocidos, ya sea por motivos prácticos o de autoestima, aunque suelen darse juntos. Más no es así entre nosotros. No necesitamos gente, necesitamos personas, ciertas personas, entre ellas compartimos y nos apoyamos, no puede ser así entre la “gente”. Es por todo esto que no buscamos el reconocimiento de las instituciones. Nadie tiene que darnos permiso para celebrar los ritos, ni decirnos como, donde, ni cuando. Ya lo hacíamos cuando aun estabais reptando en el barro del caos. Cuando no es un tirano, es una religión, cuando no la ley, ninguno tiene palabra sobre esto, es nuestra herencia, corre por nuestras venas y es nuestra sangre la que sella el pacto, no la tinta muerta de sus escritos. ¿ ahora queréis custodios en los lugares sagrados ?,    ¿ bajo potestad de quien ? Si necesitáis que os la den no merecéis custodiar nada. Son nuestros iguales quienes nos dan reconocimiento, no los poderes del mundo, pues todos ellos en su conjunto solo saben robar, expoliar, engañar y vender a la tierra en pedazos, a peso, como carne muerta. Ya advertimos antaño, que siempre se desconfiara de una alianza con quien es poderoso.

Algo que negáis en vosotros no lo vais a permitir en otros, no necesitamos vuestro reconocimiento, no podéis darlo porque no sabéis verlo. Miráis sin querer ver.


"Hombre blanco, hablar con lengua de serpiente”

Tá aitheanta

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