miércoles, 30 de enero de 2013

Chivos expiatorios.

                                                                        CHIVOS EXPIATORIOS.                                                                                                    El origen de esta popular expresión lo encontramos en un antiguo ritual que practicaba el pueblo hebreo para celebrar el día de la Expiación. El cual consistía en elegir a dos machos cabríos (chivos) y mediante el azar designar a uno de los animales para sacrificarlo a Yahveh con todos los honores, con su sangre se rociaba el Propiciatorio ( el arca de la alianza). En cambio sobre el otro chivo, llamado Azazel, recaía la culpa de todos los pecados de los hebreos, se realizaba una solemne ceremonia en la que el rabino, purificado y vestido de blanco imponía sus manos sobre la cabeza de la bestia, transfiriendo así la culpa del pueblo al animal, para luego llevarlo al desierto en calidad de emisario y ser abandonado a su suerte, según algunas fuentes era además apedreado. De esta forma consideraban que el sacrificio eliminaba, borraba y limpiaba los pecados del pueblo”.                                   Esta antigua costumbre dista mucho de estar extinta, de hecho es cotidianamente practicada, tanto colectiva como individualmente. La costumbre de demonizar a un grupo humano o individuo responde a múltiples motivos. Para empezar, entre los gobiernos, es practica común dirigir la ira de aquellos a los que gobiernan en una dirección determinada. Siempre que se puede culpar de los males de una nación a otra, a una minoría, o a un grupo determinado, la ocasión es aprovechada para crear una cortina de humo que enmascara otros males internos y evade responsabilidades.

                                                                             De igual modo y a titulo individual, siempre existirán patéticos personajillos cuya conciencia y autoestima necesita de tal practica. Nada resulta más gratificante para un incapaz existencial, cuyo pobre desarrollo obliga a permanecer como alguien insignificante, que poder señalar a otro con el dedo y gritar ¡ Culpable !. Esto hace que se sientan mejores. Normalmente les posibilita el sentir que forman parte de algo mayor que ellos mismos y que ademas están en el bando de los “ Buenos “. En múltiples ocasiones, esto también sirve como forma de autoengaño para ocultar su cobardía, ¡ cuantas veces se realizan juicios de valor sobre otros, por actos que la gente envidia, y que no se atreven a realizar por si mismos!. La masa disfruta despellejando a otros, y a través de ellos canalizan su furia reprimida. Esto naturalmente, nos da alguna pista a la hora de buscar personas/experiencias genuinas. Por lo general, el dar media vuelta y encaminar tus pasos en dirección contraría al resto de la masa humana, aumenta las posibilidades de encontrar algo que merezca la pena de manera significativa. Hemos de tener esto presente, eso si racionalizando, cuando la mayoría nos desanima a seguir un curso de acción determinado.
                            

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